jueves, 30 de septiembre de 2010

Jesús en Nazaret



Para leer el texto bíblico:

Luc.4.16. Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.
Luc.4.17. Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
Luc.4.18. El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;
Luc.4.19. A predicar el año agradable del Señor.
Luc.4.20. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
Luc.4.21. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
Luc.4.22. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?
Luc.4.23. Él les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.
Luc.4.24. Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra.
Luc.4.25. Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra;
Luc.4.26. pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
Luc.4.27. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.
Luc.4.28. Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;
Luc.4.29. y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle.
Luc.4.30. Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.

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Jesús y la mujer samaritana



Para leer el texto bíblico:

Jua.4.1. Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan
Jua.4.2. (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),
Jua.4.3. salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.
Jua.4.4. Y le era necesario pasar por Samaria.
Jua.4.5. Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.
Jua.4.6. Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.
Jua.4.7. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.
Jua.4.8. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.
Jua.4.9. La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.
Jua.4.10. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
Jua.4.11. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
Jua.4.12. ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
Jua.4.13. Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
Jua.4.14. mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
Jua.4.15. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
Jua.4.16. Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Jua.4.17. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
Jua.4.18. porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
Jua.4.19. Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
Jua.4.20. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Jua.4.21. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
Jua.4.22. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
Jua.4.23. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Jua.4.24. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Jua.4.25. Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.
Jua.4.26. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.
Jua.4.27. En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?
Jua.4.28. Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:
Jua.4.29. Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?
Jua.4.30. Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.
Jua.4.31. Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.
Jua.4.32. Él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.
Jua.4.33. Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?
Jua.4.34. Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
Jua.4.35. ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.
Jua.4.36. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.
Jua.4.37. Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.
Jua.4.38. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
Jua.4.39. Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.
Jua.4.40. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.
Jua.4.41. Y creyeron muchos más por la palabra de él,
Jua.4.42. y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.

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martes, 28 de septiembre de 2010

El endemoniado gadareno



Para leer el texto bíblico:

Luc.8.26. Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.
Luc.8.27. Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.
Luc.8.28. Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.
Luc.8.29. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.)
Luc.8.30. Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.
Luc.8.31. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.
Luc.8.32. Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso.
Luc.8.33. Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó.
Luc.8.34. Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos.
Luc.8.35. Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo.
Luc.8.36. Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado.
Luc.8.37. Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió.
Luc.8.38. Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo:
Luc.8.39. Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.

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lunes, 27 de septiembre de 2010

Jesús calma la tempestad



Para leer el texto bíblico:

Luc.8.22. Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron.
Luc.8.23. Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban.
Luc.8.24. Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza.
Luc.8.25. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

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domingo, 26 de septiembre de 2010

La transfiguración de Jesús



Para leer el texto bíblico:

Luc.9.28. Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.
Luc.9.29. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
Luc.9.30. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;
Luc.9.31. quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.
Luc.9.32. Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él.
Luc.9.33. Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía.
Luc.9.34. Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube.
Luc.9.35. Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.
Luc.9.36. Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.

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Jesús sana una mujer en el dia de reposo



Para leer el texto bíblico:

Luc.13.10. Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;
Luc.13.11. y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.
Luc.13.12. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.
Luc.13.13. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.
Luc.13.14. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.
Luc.13.15. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?
Luc.13.16. Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?
Luc.13.17. Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

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viernes, 24 de septiembre de 2010

Jesús ante el concilio



Para leer el texto bíblico:

Mat.26.57. Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos.
Mat.26.58. Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin.
Mat.26.59. Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte,
Mat.26.60. y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos,
Mat.26.61. que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.
Mat.26.62. Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?
Mat.26.63. Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.
Mat.26.64. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
Mat.26.65. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia.
Mat.26.66. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!
Mat.26.67. Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban,
Mat.26.68. diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó.

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